Episodio 53 – Matrimonio Sin Filtro
Con Israel y Ester Chaparro
En la vida, todos enfrentamos momentos que ponen a prueba nuestra fe y nuestra fortaleza. En el último episodio de Matrimonio Sin Filtro, tuvimos el privilegio de conversar con Israel y Ester Chaparro, una pareja que no solo comparte un matrimonio sólido de casi 20 años, sino también experiencias que muchos podrían enfrentar en silencio: el diagnóstico de autismo de su hijo y, años después, la diabetes tipo 1 de su hija.
La historia detrás de la fe
La historia de amor entre Israel y Ester comenzó en 2003, cuando ambos estudiaban en el Instituto Cristo para las Naciones. Luego de cuatro años de noviazgo, se casaron. Hoy, 19 años después, su matrimonio refleja algo profundo: un amor fortalecido por la fe, la comunicación y la amistad.
Pero la verdadera lección vino cuando enfrentaron desafíos inesperados con sus hijos. La noticia del diagnóstico de autismo de Cristóbal los tomó por sorpresa. Sin información clara, con pensamientos y emociones que iban desde la negación hasta la tristeza, tuvieron que aprender a caminar paso a paso, apoyados en la fe y en la acción concreta.
Aprendiendo a enfrentar la realidad
El proceso no fue sencillo. Con Isabela, su hija, enfrentaron otro desafío: la diabetes tipo 1. Gracias a la intuición de Esther, lograron detectar los primeros signos a tiempo, evitando un cuadro grave. Este episodio nos recuerda que el instinto y la acción inmediata pueden salvar vidas, y que la fe no excluye la ciencia: trabajar con profesionales es parte de confiar en Dios mientras actuamos.
Israel y Ester nos muestran que la fe y la realidad no siempre coinciden, pero que caminar de la mano de Dios, apoyados por amigos, pastores y profesionales, puede convertir los desafíos en oportunidades para crecer y servir a otros.
Consejos que marcaron la diferencia
- No enfrentar el proceso solos: Buscar apoyo de la comunidad, pastores y familiares.
- Informarse y actuar: Tener un diagnóstico claro permite planificar los siguientes pasos.
- Fe y acción van de la mano: Hacer todo lo humanamente posible mientras confiamos en Dios.
- Paciencia y aceptación: Entender que los procesos llevan tiempo y que los milagros a veces toman formas inesperadas.
Transformando el dolor en propósito
A partir de estas experiencias, la pareja fundó un ministerio y un centro terapéutico para apoyar a familias que atraviesan situaciones similares. Lo que inicialmente fue un “invierno” en su vida, se convirtió en una luz para otros, un recordatorio de que la fe y la resiliencia pueden abrir caminos incluso en los momentos más difíciles.
Este episodio nos recuerda que los desafíos no nos separan de Dios ni del amor familiar; al contrario, pueden fortalecer nuestra fe, unirnos más como pareja y enseñarnos a servir a otros.