Episodio 49 – Matrimonio Sin Filtro?
Elena y Roberto tienen 10 años de casados. Juntos, tienen tres hijos y lideran una empresa de tecnología. Esta mañana tuvieron una pelea que escaló a tal punto que hubo amenazas de divorcio. Todo comenzó porque Roberto “nunca saca la basura”.
¿Cuántos de nosotros hemos tenido discusiones fuertes que comienzan con una excusa minúscula. En realidad, la razón por la cual las relaciones se deterioran no son las cotidianas diferencias sino que tiene que ver con problemas no resueltos ni comunicados.
La pregunta sería: Cómo expresamos nuestras molestias.
La gran diferencia
La molestia habla de cómo me siento.
La crítica señala lo que está mal en el otro.
Cuando expresamos una molestia buscamos conexión, entendimiento y solución. Cuando criticamos, casi siempre estamos buscando un culpable. Ese cambio de enfoque puede dañar profundamente la relación, afectando la confianza y la autoestima del cónyuge.
Muchas parejas cometen el mismo error: callar, asumir y acumular. Una pequeña incomodidad no expresada puede convertirse en un conflicto enorme. No porque el problema sea grande, sino porque nunca se habló.
No es el “salero”, es lo que no se dijo
Muchas discusiones no empiezan por algo grave. A veces es un comentario, un gesto o una acción mínima, sin embargo detrás de eso suele haber emociones guardadas por mucho tiempo. Lo que explota no es el momento, sino todo lo que se fue acumulando en silencio.
Por eso es tan importante aprender a expresar las molestias con amor, desde el corazón y con el deseo genuino de cuidar la relación.
Un mejor camino
Estas son algunas recomendaciones que les compartimos en el podcast:
- Antes de hablar, pausa y piensa en lo que dirás.
- Habla desde el “yo”, no desde el “tú”.
- Sé específico, no generalices.
- Busca entender, no atacar.
- Recorda siempre el objetivo: cuidar la relación, no ganar la discusión.
Cuando cambiamos la crítica por una molestia bien expresada, abrimos la puerta a conversaciones sanas, a conexiones más profundas y a un matrimonio más fuerte.
Tal vez hoy la pregunta no es qué te molesta, sino: ¿Lo estás expresando con amor o lo estás convirtiendo en una crítica a tu pareja?