Episodio 48 – Matrimonio Sin Filtro
La vida que tenemos hoy es el resultado de los hábitos que practicamos.
No son solo las grandes decisiones las que nos definen, sino esas pequeñas acciones diarias que, con el tiempo, construyen o desgastan a nuestra familia y a nuestro matrimonio.
Este 2026 puedes convertirte en tu mejor versión aplicando estos tres hábitos que te compartiremos. Recuerda, no se trata de intentar adoptar muchas nuevas costumbres, sino de hacerlo sostenible aplicando máximo tres hábitos nuevos. Reflexiona, evalúa y decide.
1. Dedica los domingos a Dios
El domingo es el primer día de la semana, así que dedicarlo a Dios es una manera de decir: Señor, Tú eres nuestra prioridad.
La Biblia nos recuerda en Hebreos 10:25 la importancia de congregarnos para recibir y ser parte de una comunidad de fe. Es allí donde nuestros hijos aprenden valores, generosidad, fe y servicio desde pequeños.
¨Y no dejemos de congregarnos, como lo hacen algunos, sino animémonos unos a otros, sobre todo ahora que el día de su regreso se acerca.¨ – Hebreos 10:25
Cuando los domingos se convierten en un hábito familiar —ir a la iglesia, adorar juntos, servir, compartir— se siembran semillas que darán fruto en las siguientes generaciones. Recuerda, si Dios es primero, todo lo demás empieza a ordenarse.
2. Ten citas regulares con tu pareja
Con el ritmo acelerado de la vida, el trabajo, los hijos y las responsabilidades, muchas parejas dejan de verse como esposos y comienzan a vivir como simples compañeros de habitación. Por eso, las citas no son un lujo sino una necesidad.
La diversión, la conversación y la conexión emocional no siempre ocurren de forma espontánea, así que te recomendamos que las programes. Pónganse de acuerdo para tener un tiempo a solas; puede ser una caminata, compartir un almuerzo sencillo o incluso un espacio al final del día para reconectar.
Durante ese tiempo:
- Apaga el celular
- Escucha con atención
- Expresa gratitud
- Rían juntos
Recuerda: La calidad del tiempo es más importante que la cantidad.
3. Descansa un día a la semana
El descanso no es opcional, es un mandamiento. Dios mismo descansó y nos dejó ese ejemplo. En Éxodo 20:8-10 se nos recuerda la importancia de apartar un día para reposar y santificarlo: ¨Acuérdate de guardar el día de descanso al mantenerlo santo. Tienes seis días en la semana para hacer tu trabajo habitual, pero el séptimo día es un día de descanso y está dedicado al Señor tu Dios. Ese día, ningún miembro de tu casa hará trabajo alguno. Esto se refiere a ti, a tus hijos e hijas, a tus siervos y siervas, a tus animales y también incluye a los extranjeros que vivan entre ustedes.¨
Muchas personas viven agotadas, ansiosas y sobrecargadas, no porque les falte fe, sino porque les falta descanso. El cuerpo, la mente y el espíritu necesitan parar para poder restaurarse.
Descansar un día a la semana implica:
- No trabajar por ganancia
- Reducir el uso del celular y las redes
- Compartir en familia
- Jugar, leer, conversar, orar
- Disfrutar de tu pareja
Curiosamente, cuando honramos este principio, Dios hace que seamos más productivos en los días laborales.
Pequeños hábitos, grandes resultados
Estos tres hábitos pueden parecer simples, pero tienen un impacto profundo y duradero. Nos ayudan a poner a Dios primero, a priorizar nuestro matrimonio y a aprender a descansar.
No intentes hacerlo todo a la vez. Empieza poco a poco, pero empieza hoy. Pregúntate: ¿qué hábito quiero comenzar este año para fortalecer mi matrimonio?
Recuerda: los matrimonios fuertes no se construyen por accidente, sino con decisiones intencionales y hábitos constantes.
Deseamos que este año sea una oportunidad para crecer, sanar y disfrutar en familia. Gracias por acompañarnos en el podcast, permitirnos hablar sin filtro y compartirnos lo que Dios está haciendo en sus vidas. Sabemos que este 2026, Él seguirá formando más matrimonios con propósito.
Nota: Todos los textos bíblicos que se utilizaron en esta publicación pertenecen a la edición Nueva Traducción Viviente.